Hoy, a través de El País, me enteré que murió ayer el hombre más viejo del mundo. El jornal español explica que además era el veterano de la 1ª Guerra Mundial más viejo. Me quedé pensando sobre la edad de este señor, además que tenía una cara llena de sabiduría y ternura, y lo que significa esta noticia. Aquí tenemos una persona que ha vivido en tres siglos diferentes, ha visto (y vivido) múltiples guerras y descubrimientos que han cambiado radicalmente cómo vivimos día tras día (hablo en particular del avión, el teléfono, la televisión…bueno, la lista es prácticamente infinita). En una de sus últimas fotos, Henry Allingham – ¡de 113 años! – se ve “viejo” pero con energía y una sonrisa que todavía conquista. Cuando le preguntaron su secreto de vida, él respondió que sus largos años se los atribuía a su adicción al tabaco, el whisky y su gusto por las mujeres. Una receta muy sorprendente.
Claramente, esta receta no funciona para muchos ya que millones de personas sufren de enfermedades causadas por el tabaco, miles de personas mueren cada mes por alguna causa relacionada con el alcohol y se ha comprobado que mucha…no…muchísima gente sufre de enfermedades transmitidas sexualmente. Entonces ¿cuál es la receta secreta para vivir una vida larga? No creo que haya una sino muchas, y normalmente, como señala el veterano Allingham, la receta consiste de un balance de varios ingredientes.
Todos los días en la televisión, no importa el canal, hay anuncios publicitarios que alientan a que la gente busque una vida saludable sea a través de una dieta drástica, unas pastillas milagrosas, una maquina de gimnasio que se ve más peligrosa que divertida o una faja fea e incómoda. También vivimos con amigos y familiares que constantemente nos están aconsejando en lo que debemos comer o lo que debemos hacer para bajar o subir de peso y verse mejor. No importa lo que uno haga o no haga, es inevitable enfermarse o no entrar en un par de pantalones de hace diez años. Sin embargo, constantemente estamos tratando de mejorar nuestra apariencia, limpiar nuestra alma y nutrir nuestro cerebro. Todos lo hacemos de una forma distinta y para todos la receta es diferente.
Obviamente, nadie ha encontrado la receta ideal porque aún no hemos encontrado a alguien que pueda vivir más de 130 años. No me cabe duda de que exista en el mundo gente que vive muchos años felices (aunque no sea hasta los ciento-y-pico de años) y sólo espero que todos puedan encontrar una receta que nutra al cuerpo y al espíritu para vivir una vida llena de felicidad y prosperidad.
Por el momento, seguiré desarrollando mi propia receta para una vida larga y buena.
Si tienes alguna buena idea, por favor, déjame saber…
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