“¡Al infinito, y más allá!”

Las famosas palabras de Buzz Lightyear las recuerda cualquier niño así como miles y miles de personas recuerdan las famosas palabras de un joven astronauta que pisaba la luna en representación de los millones de habitantes en la Tierra.

Es difícil creer que hace cuarenta años un hombre piso la superficie de la luna. Algo que tan sólo se habían imaginado unos pocos se hizo realidad y gracias a la tecnología limitada de 1969, se puedo ver por todo el mundo. Incluso los que aún no vivíamos hemos visto el borroso video de Armstrong cuando bajaba de su nave para pisar la gris tierra de la luna mientras pronunciaba esas famosas palabras. Siempre me he preguntado si esas palabras fueron de él o si otra persona se las escribió o si fueron las primeras que le vinieron a la mente al participar en un momento tan especial y singular. ¿Cómo se habrá sentido ese hombre? Obviamente para que llegara a ese momento muchos otros tuvieron que trabajar innumerables horas y sacrificar cosas que tal vez ni nos podemos imaginar.

Tengo la bendición de tener un tío a quien le encanta lo del espacio y me mantiene al tanto de todos los logros de la NASA. Recuerdo bien la aventura que tuvimos él y yo en una pequeña excursión a Titusville (hogar de la NASA) donde aprendí mucho de él y mientras que yo no soy muy científica, recuerdo pensar en ese entonces (y aún hoy) que llegar a la luna es tarea fácil. Hay mucho espacio entre la tierra y su luna…espacio que puede ser impredecible. No hay ni carreteras ni hilos que pueden guiar a la nave a su destino (ni señales que muestren cada cuantos kilómetros hay una parada o estación de gasolina). La verdad es que ir a la luna es difícil y, claro, ¡muy costoso! Sin embargo, lo logramos o mejor dicho, los genios de la NASA lo hicieron…¡en 1969!

Cuarenta años es mucho tiempo…en ese lapso temporal hemos descubierto docenas de medicamentos, hemos inventado miles de cosas tecnológicas que han mejorado (o empeorado nuestras vidas). Sin embargo, sólo fuimos a la luna unas cuantas veces (relativamente). En los últimos cuarenta años hemos hecho mucho es en espacio, pero no creo que hayamos hecho lo suficiente. Las docenas de películas de ciencia ficción nos han mostrado lo que únicamente nuestras imaginaciones han podido crear pero en la realidad, no hemos podido lograr lo que las mentes creativas han podido lograr con las nuevas tecnologías cinematográficas. ¿Por qué no hemos llegado todavía a Marte? ¿Por qué no hay aún una estación en la luna? ¿Por qué no podemos mañana planear un viaje familiar a la estación espacial internacional? Me parece que, en cuanto al espacio y su exploración, no hemos podido lograr todo lo posible.

No estoy sugiriendo que yo lo pueda hacer pues apenas puedo terminar los libros que tengo que leer para terminar mi doctorado. Espero que yo viva los suficientes años para ver un hombre en Marte o ver a mis hijos volver de una vacación en el espacio. Al mismo tiempo, espero que también podamos explorar lo que se encuentra debajo de las olas del mar. Hay tanto espacio dentro del mar que aún no hemos explorado (pero ése es otro tema) que sería una lástima pasar otros cuarenta años sin saber que hay kilómetros bajo nuestros pies y miles de millones de kilómetros sobre nuestras cabezas.

Para vivir y revivir (ahora en HD):

Receta para una vida larga y buena

Hoy, a través de El País, me enteré que murió ayer el hombre más viejo del mundo. El jornal español explica que además era el veterano de la 1ª Guerra Mundial más viejo. Me quedé pensando sobre la edad de este señor, además que tenía una cara llena de sabiduría y ternura, y lo que significa esta noticia. Aquí tenemos una persona que ha vivido en tres siglos diferentes, ha visto (y vivido) múltiples guerras y descubrimientos que han cambiado radicalmente cómo vivimos día tras día (hablo en particular del avión, el teléfono, la televisión…bueno, la lista es prácticamente infinita). En una de sus últimas fotos, Henry Allingham – ¡de 113 años! – se ve “viejo” pero con energía y una sonrisa que todavía conquista. Cuando le preguntaron su secreto de vida, él respondió que sus largos años se los atribuía a su adicción al tabaco, el whisky y su gusto por las mujeres. Una receta muy sorprendente.

Claramente, esta receta no funciona para muchos ya que millones de personas sufren de enfermedades causadas por el tabaco, miles de personas mueren cada mes por alguna causa relacionada con el alcohol y se ha comprobado que mucha…no…muchísima gente sufre de enfermedades transmitidas sexualmente. Entonces ¿cuál es la receta secreta para vivir una vida larga? No creo que haya una sino muchas, y normalmente, como señala el veterano Allingham, la receta consiste de un balance de varios ingredientes.

Todos los días en la televisión, no importa el canal, hay anuncios publicitarios que alientan a que la gente busque una vida saludable sea a través de una dieta drástica, unas pastillas milagrosas, una maquina de gimnasio que se ve más peligrosa que divertida o una faja fea e incómoda. También vivimos con amigos y familiares que constantemente nos están aconsejando en lo que debemos comer o lo que debemos hacer para bajar o subir de peso y verse mejor. No importa lo que uno haga o no haga, es inevitable enfermarse o no entrar en un par de pantalones de hace diez años. Sin embargo, constantemente estamos tratando de mejorar nuestra apariencia, limpiar nuestra alma y nutrir nuestro cerebro. Todos lo hacemos de una forma distinta y para todos la receta es diferente.

Obviamente, nadie ha encontrado la receta ideal porque aún no hemos encontrado a alguien que pueda vivir más de 130 años. No me cabe duda de que exista en el mundo gente que vive muchos años felices (aunque no sea hasta los ciento-y-pico de años) y sólo espero que todos puedan encontrar una receta que nutra al cuerpo y al espíritu para vivir una vida llena de felicidad y prosperidad.

Por el momento, seguiré desarrollando mi propia receta para una vida larga y buena.
Si tienes alguna buena idea, por favor, déjame saber…